domingo, 24 de abril de 2011

Los besos como dagas

Los besos como dagas,
las jeringas de rapel.
El ron que no quita penas,
la mentira de alquiler.
Los teléfonos amarillos,
las miradas tan cáusticas.
El que pasa sin mucho brillo.
Perder la llave de casa.
Buscar, sin querer, la respuesta.
Consulte al otro lado de mi puerta.
La distancia es el lugar favorito,
donde callar, más allá de los gritos.
Las caricias como llagas,
los dedos que buscan placer.
La sangre estancada en las venas,
los ciegos que no quieren ver.
Los zurdos que sueñan con grillos,
las faldas tan bien recortadas.
Creerse siempre el más listo,
las ideas más taradas.
Hablar sin querer decir nada,
quererte olvidar esta mañana.
La calentura no es lo que elijo,
para esperar mientras me exijo (la conducta adecuada).
Los restos de ilusión desalineada,
el menesteroso que espera comer.
Esta necesidad tan humana,
de vivir para entender.
Los libros como cartas,
los muchos que me faltan leer.
Jugártela con la boca y el alma.
Todo aquello que me resta ser…

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