miércoles, 11 de febrero de 2009

Reflexiones post doc

Si tan sólo más gente pudiera comprender que cada vez que respiramos acercamos más a la muerte, más gente podría encontrarle un sentido a su vida.

Supongo que hay libertades que asustan y decisiones a tomar, que aterran.

Pero de eso se vale el día a día. De superar la tristeza y sonreírle a la vida.

Desaprehenderse de las vanalidades y desacartonar la rutina.

Si cada día es día y no más. Día que pasa. Día que vibra. Día que cae a la noche y que se levanta otro día. Otro. Nunca jamás ese día.

Entonces hay días para reinventarnos, para regalar una sonrisa.

Hay días para zambullirnos en la nostalgia y resolver tristezas.

Hay días para olvidar y hay que olvidar algunos días.

Si tan sólo más gente pudiera comprender que el tiempo pasa y que hay libertades y decisiones que tomar, que no buscan lastimarte…

Buscan, tan sólo, expresarse. Buscan permitir que pueda seguir caminando sonriéndole a cualquiera. Regalándole la flor de mis labios al que más lo necesite. Porque, en definitiva, es mucho de lo que tengo para darte.

Cuando pretendan de mi algún beneficio, ojalá siga pudiendo ofrecer sonrisas al aire.

Quizás no pueda darte lo que me pidas. Quizás tan sólo tenga mi compañía. Tan nuestra. Tan mía.

Y el interés de seguir respirando para poder seguir descubriendo. Para continuar asombrándome. Para poder seguir conociéndome. Para despertar mis virtudes y corregir mis errores. Y, tal vez, volver a cometerlos. Porque a veces son tan dulces y necesarios. Y la necesidad es tan dulce que se encierran en un círculo mis errores y mis aciertos. Para marearme. Para darle un poco de sentido a ese día que pasa, que parece igual al de ayer pero no lo es. Porque el día nace en la oscuridad de la madrugada y muere en la oscuridad de la noche, arrastrando consigo sonrisas y penas y libros rotos y agua que cae y discusiones y nacimientos y reuniones y desazones y ropas viejas y celebraciones y enfermedades y decepciones y cenas multitudinarias y muertes y bicicletas y reyes magos que no llegan y engaños y corazones y palabras jamás pronunciadas y ríos secos y besos que no corresponden y abrazos y soles artificiales y hojas de árboles y peces que tampoco vuelven…


Y vos estás parado ahí, expectante, intentando que algo pase.

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