Me dijo: tenés los ojos tristes. Mientras con sus manos acariciaba mi rostro y a mi se me partía el alma en mil pedacitos.
Tenés los ojos tristes. Mientras las lágrimas se agarraban con fuerza de mis pestañas para no caer. Pero la pendiente se volvió inaguantable y comenzaron a deslizarse por mis mejillas, mientras vos las seguías con tus ojos y las besabas, las lamías, las desaparecías…como si con eso pudieras borrar de un plumazo la tristeza.
Tenés los ojos tristes y una angustia en el pecho que ya te sobrepasa, nena.
Y como si fuera cierto que los ojos son la puerta del alma pude ver a través de tu coraza y saber que te duele, que te jode la vida, que te abruma un poco la existencia equivocada. Y lo más triste: que no sabés cómo huir. Y yo no puedo ayudarte.
Esta vez no busqué tu boca. Refugié mi rostro en tu pecho y te abracé muy fuerte. Y sentí como el corazón también se te estallaba en mil pedazos. Pero vos no querés estar conmigo y a mi esta existencia ya me desarma, me hace bajar la defensa y recibir los puños con ganas, hasta provocando al dolor.
Tenés los ojos tristes…hermosos pero tristes, pendeja.
2 comentarios:
Muy tierno! muy chuno!
Je.... un poco triste too, no?
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